Durante los últimos meses hemos tenido la primera experiencia con el teletrabajo y lo que, a priori, nos parecía una fórmula perfecta, no ha resultado como se esperaba. Parece que lo único que ha cambiado es que se ha trasladado la forma en la que trabajábamos de la oficina a casa, pero los inconvenientes siguen siendo los mismos: reuniones interminables, horarios rígidos… En definitiva, un entorno de trabajo que no se adapta a las necesidades. ¿Te has planteado que tal vez lo que esperabas no era teletrabajo sino smart working?

A menudo escuchamos hablar de “teletrabajo” y de “smart working” de forma prácticamente indistinta. Pero, ¿sabes realmente en qué se diferencian? Mientras que el teletrabajo únicamente hace referencia a la ubicación del empleado, el smart working se basa en la flexibilidad y va un paso más allá en la relación entre empleador y empleado.  Y no solo eso, es la forma en la que entienden el trabajo las nuevas generaciones.

 Horarios flexibles versus “calentar la silla”

¿Crees que las nuevas generaciones están dispuestas a pasar todo el día trabajando? La respuesta es no. Los más jóvenes tienen claro que disfrutar de su tiempo libre es una prioridad, y además buscan horarios que se adapten a sus preferencias, ya sean ir al gimnasio a primera hora o comer con un amigo a mediodía. La clave es la flexibilidad.

El smart working implica horarios flexibles que permitan a los empleados distribuir su tiempo de la mejor forma posible, tanto para su rendimiento profesional como para su bienestar personal, todo ello vinculado a una evaluación del rendimiento basada en objetivos. ¿Qué sucede si hablamos de horarios y teletrabajo?.  Lo habitual es que los horarios se mantengan igual que en la oficina e incluso algunos empleados sienten que les resulta más complicado desconectar, lo que a largo plazo puede afectar a su motivación.

Tecnología colaborativa versus aislamiento del empleado

Las nuevas generaciones tienen tan asumido el papel de la tecnología en su vida diaria que no conciben un entorno de trabajo en el que esto no sea así. En el smart working soluciones y herramientas son de gran importancia para hacer posible la comunicación y la colaboración de los empleados, eliminando barreras de espacio y tiempo. ¿Tu empresa cuenta con herramientas de comunicación o de gestión de equipos, como Slack o Trello? ¿Haces un buen uso de las reuniones virtuales?

Una mala experiencia de los empleados en este sentido puede acabar con su motivación. De hecho, durante esta primera experiencia masiva de teletrabajo hemos visto cómo algunos empleados se han sentido frustrados ante sus escasos recursos para trabajar en equipo y conectar con ellos desde la distancia.

Gestión basada en la confianza versus gestión basada en el control

Puede ser que hace unos años la gestión basada en el control funcionara para que un equipo lograra buenos resultados, lo que está claro es que esto ya no es así. Los más jóvenes demandan relaciones con sus managers más horizontales y además basadas en la confianza, que les permitan funcionar con una mayor autonomía. Esta es la única forma de impulsar su motivación, su proactividad y su compromiso.

Una de las bases para que funcione el smart working es, sin duda, la confianza. Precisamente la gestión basada en el control es una de las principales barreras para que las empresas puedan implantar el teletrabajo en mayor medida.

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