¿Sabías que, en España, 837.988 contratos temporales se convirtieron en indefinidos en 2018? Ello supuso un crecimiento del 22,1% con respecto a los datos de 2017 e implica una confirmación de la tendencia positiva del mercado laboral y la recuperación económica.

Cuando buscamos trabajo, el fin de muchos de nosotros es conseguir un contrato indefinido. Por ello hoy, queremos aclarar todas las dudas que nos surgen a la hora de firmarlo.

¿Qué es un contrato indefinido?

Un contrato indefinido es aquel que acordamos sin establecer límites en su duración, ni en la prestación de nuestros servicios como empleado y que permanece vigente en el tiempo hasta que la empresa o tú decidáis romper dicho acuerdo.

Tengamos en cuenta que el hecho de que sea indefinido no tiene por qué ser necesariamente a tiempo completo o parcial, pudiéndose firmar en cualquier de las dos modalidades. Por ejemplo,  puede ser un contrato indefinido por prestación de servicios, y en este caso, serían fijos discontinuos. Analicemos en que consiste cada una de las modalidades:

  • Indefinido a tiempo completo: Este tipo de contrato establece una jornada diaria completa y las tareas a desarrollar deben estar relacionadas con la actividad principal de la empresa y no deben ser tareas esporádicas.

  • Indefinido a tiempo parcial: En esta modalidad se establece una jornada diaria reducida a la mitad. El resto de las características serían similares al anterior.

  • Fijo discontinuo: El periodo de duración es indefinido, pero en este caso, solo prestas servicio durante periodos regulares a lo largo del año. Normalmente desarrollas actividades que dependen de las estaciones (sector turismo, agrario...) o de las demandas de mercado.

El tipo de relación que ofrecen estos contratos se puede formalizar de manera verbal o por escrito, aunque siempre podemos pedir que se realice por escrito, para aclarar y favorecer nuestra situación laboral en caso de eventualidades o problemas laborales.

Por otro lado, a diferencia de otros contratos, no existen requisitos específicos para la empresa o para ti, ni para el puesto a cubrir o las prestaciones a realizar.

En cuanto a los beneficios, hay algunas ventajas que aportan sobre otros tipos de contratos: la estabilidad o una indemnización superior por la finalización del contrato, son las más destacables.

Por si te preguntas si tendrás indemnización en caso de despido, la respuesta es “sí” y pueden ser de dos tipos:  

  • Por causa justificada: En este caso, la empresa nos debe pagar 20 días por año trabajado, hasta por un máximo de 12 mensualidades.
  • Despido improcedente: Donde la empresa debería pagarnos 33 días por año trabajado, hasta por un máximo de 24 mensualidades.

Debes saber que, si la extinción de contrato ocurre por tu parte, estaríamos hablando de una baja voluntaria, esto implicaría perder el derecho a la indemnización y obtener limitaciones a la hora de acceder a las prestaciones por desempleo.

Las empresas también pueden beneficiarse con este tipo de acuerdos laborales. Por ejemplo, pueden establecer hasta un año de prueba y durante ese periodo, el trabajador debe demostrar su valía para el puesto. En caso de que esto no ocurra, no estaría obligada a seguir con el acuerdo. Por otro lado, las compañías también disponen de rebajas fiscales y ventajas relacionadas con el seguro social del trabajador.

Ahora que ya dispones de toda la información, nuestro mejor consejo es que destaques entre los demás con un CV perfecto y pongas en valor todas tus cualidades. Tu empresa ideal está más cerca de lo que imaginas.