La creatividad consiste, fundamentalmente, en la capacidad de generar nuevas ideas o de llegar a nuevas asociaciones entre ideas ya conocidas con el fin de encontrar soluciones originales. 

¿Por qué se ha convertido la creatividad en una habilidad tan valorada? Nos encontramos en una realidad totalmente nueva, en la que se nos plantean retos a los que nunca antes nos habíamos enfrentado, por lo que la capacidad de innovar para encontrar nuevas soluciones cobra aún mayor importancia. Por otro lado, y a medida que avanzamos hacia una mayor automatización del trabajo, la creatividad se presenta como una de las habilidades más difíciles de replicar de forma artificial. 

Por todo lo anterior, la creatividad se ha convertido, en una de las soft skills más solicitadas en los candidatos. Pero, ¿se trata de una capacidad que debe trabajarse únicamente de forma individual?  La realidad es que las organizaciones también pueden favorecer la creatividad implantando ciertas medidas. Esta cuestión se vuelve especialmente importante en un momento en el que los empleados reciben menos estímulos y el aislamiento social limita, en cierta manera, que los procesos creativos se desarrollen de forma natural.

Entornos de trabajo inspiradores

Un espacio de trabajo inspirador y que fomente las relaciones entre los empleados es el mejor escenario para potenciar la creatividad. Espacios amplios y diáfanos, con áreas de descanso y zonas de colaboración son algunas de las tendencias que ya hemos visto en las oficinas y que pueden concretarse en terrazas, zonas verdes o de ocio. De hecho, con los cambios que estamos viviendo en los modelos de trabajo, muchas empresas ya se plantean redefinir la función de sus oficinas y convertirlas únicamente en espacios para la interacción de los equipos.

Al margen del workplace como espacio físico, una cultura de empresa sólida y en la que se proporcione a los empleados un entorno de seguridad, propiciará que éstos se muestren abiertos a compartir sus ideas y a asumir riesgos sin miedo a equivocarse.


Capital humano con amplitud de miras

La diversidad y la inclusión son ya una prioridad estratégica para una gran parte de las compañías. Y esta importancia no se debe únicamente a su compromiso con la sociedad, sino a que las empresas son conscientes de que un capital humano más diverso amplía los puntos de vista y las experiencias de la organización y, con ello, aumenta sus posibilidades de llegar a soluciones innovadores y creativas.


Flexibilidad y personalización

Un entorno de trabajo demasiado rígido en cuanto a la organización puede limitar la creatividad del empleado. Hay que tener en cuenta que el proceso creativo es complejo, es diferente para cada individuo y no siempre nos conduce al resultado deseado. En este último caso, cuando estamos bloqueados suele ser recomendable cambiar de actividad o incluso de espacio y retomarlo en un momento en el que nos sintamos más inspirados. 

La flexibilidad y las fórmulas mixtas de trabajo  son medidas que contribuyen a dotar al empleado de mayor autonomía en cuanto a la organización del trabajo y, por tanto, ayudan a que éste  adapte las tareas a los momentos y lugares en los que los que obtenga mejores resultados.

A pesar de lo que podamos creer, la creatividad no solo es una habilidad innata, sino que debe entrenarse y estimularse, y si se desarrolla correctamente en una organización, será una herramienta clave para afrontar los cambios que se produzcan en el mercado.

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