Las contrataciones temporales se están convirtiendo en una tendencia al alza y es que, esta modalidad ofrece beneficios tanto a empresas como candidatos.

Sin embargo, en este caso pondré foco principalmente en las empresas que contratan. Son muchos los sectores que recurren cada vez más a este tipo de contratos: Gran Consumo, Farmacéutico, Químico, Industrial y, por último, Tecnológico.

Si tenemos que destacar un beneficio por encima del resto, hablaría del concepto de “Flexibilidad”. Las compañías pueden destinar parte de su inversión a cubrir necesidades temporales como: bajas maternales, incapacidad temporal, épocas con mayor volumen de trabajo o proyectos especializados donde se requiere un perfil concreto.  Algo inimaginable hace años, cuando las empresas solventaban la carga de trabajo adicional, distribuyéndola entre la totalidad de la plantilla, sin incorporar nuevos empleados.

Además de la Flexibilidad, hay muchos otros beneficios para las empresas:

Adiós a las gestiones administrativas.  En caso de externalizar los contratos a una ETT, la empresa externaliza los costes de contratación. Nosotros, por ejemplo, en Page Personnel, nos encargamos de toda la gestión administrativa, contractual y de nóminas ahorrando así esta laboriosa gestión a los clientes.

Mayor Flexibilidad y seguridad. Es complicado saber a priori, cuando contratamos a un nuevo empleado, si cumplirá con las expectativas. Es por esta razón que las contrataciones temporales ofrecen mayor flexibilidad para disponer de un periodo de prueba. De esta manera, la compañía puede tener un empleado trabajando de forma temporal, lo que le permite valorar más fácilmente su trabajo, antes de tomar la decisión de contratarle de forma indefinida.

Posibilidad de contratar líderes para determinados proyectos. Éste supone un importante punto y hace referencia a una de las tendencias en Recursos Humanos de este año, el Interim Management: la búsqueda de líderes para proyectos específicos. Se trata de puestos temporales para directivos o perfiles senior con un alto desarrollo formativo. Se ajustan a la duración del proyecto y conllevan una gran responsabilidad debido a su alta exigencia.

En definitiva, los contratos Temp están dejando de ser sinónimo de “mala calidad”, y la temporalidad no tiene relación con la precariedad.  Suponen la principal puerta de entrada al mercado laboral, tanto para perfiles juniors como seniors, dándoles la posibilidad de adquirir experiencia y poner en práctica en el ámbito laboral los conocimientos adquiridos. Además, los contratos temporales les permiten acceder, en muchos casos, a puestos que no accederían si fueran estables, e incluso en sectores en los que no hayan trabajado anteriormente.

Al mismo tiempo, con este tipo de contratos, las empresas les dan la oportunidad de entrar en contacto con profesionales interesantes y participar en proyectos más ambiciosos como: implementaciones de sistemas, lanzamientos de nuevos productos, proyectos puntuales con clientes concretos, etc.

Multitud de ventajas que, además de beneficiar a los candidatos,  benefician a las empresas, y que cada vez más, otorgan a este concepto de “temporalidad” un mayor atractivo.

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