El equipo perfecto, según investigaciones científicas, está formado por ocho perfiles diferentes.

Esta conclusión surge hace más de cuatro décadas de una teoría llamada “roles de equipo de Belbin” y aún hoy muchas organizaciones la aplican.

En concreto, en 2015 el experto en organización de equipos, Mario Neumann, vuelve a mencionar esta teoría en su libro Proyecto Safari (Gestión 2000). En él explica cuáles son los perfiles ideales que debe conformar un equipo para que un proyecto siga adelante.

Vamos a resumir, a continuación, cómo Neumann define a estos perfiles profesionales:

  1. Líder o coordinador

El responsable de un proyecto debe preguntarse algunas cuestiones como: ¿cuántas personas necesito? ¿Qué habilidades necesita desarrollar cada miembro? ¿En qué flaquean? ¿O cuáles son sus fortalezas?

Además, esta persona debe actuar como líder de la organización para guiar a su equipo a unos objetivos concretos, motivarles cuando estén de bajón, escucharles activamente cuando tengan un problema, aconsejarles y transmitirles energía positiva y mucha fuerza para llegar a la meta.

  1. El impulsor

El impulsor reúne muchas similitudes con el líder porque entre sus características destaca su dinamismo, energía y capacidad resolutiva para resolver cualquier problema.

La única diferencia con el líder es que a este le gusta que haya alguien que ejerza control sobre él y le diga lo que tiene que hacer.

Trabaja bien bajo presión y cuando tienen que asumir el puesto de liderazgo porque no tiene más remedio, necesitan un control.

Su tarea se centra en presionar al resto del equipo, pulir las discusiones, los resultados y dar forma a las actividades. En ocasiones provocan a los demás, faltando el respeto, y eso genera polémicas en el equipo.

  1. El creativo

Este perfil se caracteriza por ser una persona con gran potencial para resolver problemas y desarrollar estrategias. Prefiere buscar y aportar diferentes ideas antes que hacerlo como siempre, por el método tradicional.

Es innovador, su imaginación no para de trabajar y confía mucho en sus posibilidades.

El único inconveniente que presenta es que creen que sus ideas son las mejores y no escuchan la de los demás.

  1. El observador

Es una persona introvertida, le cuesta expresar lo que opina (a no ser que se la pidan) y pocas veces toma la iniciativa. En cambio, es inteligente, crítico, objetivo, tranquilo y evalúa muy bien las consecuencias de las decisiones tomadas.

Es la persona que mejor analiza el negocio desde otra perspectiva, ya que contrasta la viabilidad de las ideas, propuestas y resultados.

  1. El disciplinado

Su mente cuadriculada no le permite salirse de lo establecido. Es inflexible y se paraliza cuando tiene que enfrentarse a cambios y nuevas oportunidades.

Esa manera de hacer las cosas tan perfectas hace que sea productivo en su trabajo. Le gusta que alguien le marque su camino y es eficaz en su planificación de tareas y en el desarrollo de las mismas.

  1. El mediador

Como su propio nombre indica, el mediador es aquel que evita tensiones y se esfuerza en ofrecer soluciones favorables a los problemas que puedan aparecer.

Es una persona sociable, que escucha activamente a los demás, ayuda y se centra en que todo el mundo se sienta cómodo y contento.

El único punto flaco es que al ser tan diplomático, no se decanta nunca por nadie y les cuesta tomar decisiones.

  1. El investigador

Se ilusiona rápido cuando empieza un proyecto nuevo, pero va perdiendo el interés a medida que pasa el tiempo.

Es sociable y toma una actitud positiva ante la vida. Tiene el don de comunicarse fácilmente con los demás y de ser resolutivos para encontrar todo tipo de recursos.

Su habilidad comunicativa les facilita la tarea de hacer contactos útiles para la organización.

  1. El perfeccionista

Dispuesto a echar las horas que hagan falta para que el proyecto sea exitoso. Es meticuloso, se exige mucho consigo mismo, a veces de forma exagerada, y es una persona inquieta.

Esa obsesión por tener todo perfecto hace que la persona no quiera delegar sus funciones a otras personas del equipo cuando sea necesario. Les cuesta confiar en los demás.

Es una pieza clave sobre todo cuando los miembros del equipo no cumplen con los plazos fijados o no profundizan demasiado en sus tareas.

Y tú, ¿con cuál de ellos te identificas? ¿Crees que todos estos perfiles son imprescindibles en una organización?