Un mentor puede ser útil para cualquier profesional. Tanto si comienzas tu trayectoria, como si estás a mitad de camino en tu carrera profesional, tener a alguien como guía, que nos aconseje es equivalente a tener a alguien que nos dé una visión y defina nuestra manera de pensar.  Sabemos el valor que tiene un mentor, pero ¿cómo podemos sacar el mayor provecho a nuestro mentor?                                                                                                                                                                     

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1.    Estableciendo un calendario de reuniones

Para lograr el máximo de nuestro mentor, debemos establecer un calendario. No hablamos de predefinir una hora completa ya que tiene que ser un momento informal, fluido y relajado. Lo más importante es estar preparado para esa reunión. Hay que ir con los objetivos que queremos conseguir, también debemos estar abiertos a los objetivos e ideas que nos dé el mentor y hablar de la dirección hacia la que queremos ir. Pronto estas reuniones semanales (o mensuales) se convertirán en una charla para ver el progreso realizado y ayudar a avanzar en la dirección adecuada.

2.    Conociendo y aprendiendo del mentor
Claro que no vamos a inmiscuirnos en la agenda de nuestro mentor pero podemos preguntar sobre qué está trabajando esa semana para poder aprender de ello. Imagina que nuestro mentor está creando una nueva estrategia o una presentación, podemos preguntarle si necesita ayuda. Tanto si es una pequeña aportación o un nuevo punto de vista punto de vista, la relación con nuestro mentor debe ser bidireccional.

3.    Manteniendo la comunicación abierta
Tener un mentor nos ayuda a mejorar en muchas áreas, pero debemos ser conscientes de que no todos los mentores nos pueden ayudar siempre. No lo saben todo y tampoco debemos esperarlo. Buscar a los profesionales que nos puedan ayudar es clave, a veces es importante tener más de un mentor a lo largo del camino. Conocer tus expectativas puede ser sinónimo de éxito.

4.    Siendo tan bueno como él/ella pero no idéntico
Nuestro mentor está para ayudarnos a definirnos a nosotros y conseguir que  nuestra trayectoria profesional sea productiva y de éxito. Podemos aprender los hábitos de nuestro mentor que nos sean útiles, pero debemos entender que no son perfectos y que también tienen hábitos mejorables. Podemos intentar ser tan buenos como nuestro mentor pero no querer ser iguales a él/ella. El mercado laboral no busca copias, busca buenas ideas y nuevas perspectivas.

5.    Sabiendo cuándo es el momento de dejarlo
Los mentores nos guían y nos nutren pero esto no es para siempre, llegará el momento de echar a volar. Habrá un momento en el que ya no necesitemos aprender más de nuestro mentor y eso es bueno. Siempre estará ahí para ayudarnos. Puede llegar el momento en el que el alumno se convierta en el mentor.