Estás en la recta final de un proceso de selección y recibes una llamada, la llamada que lo podría cambiar todo. Pero finalmente, después de todas las entrevistas que has superado y del esfuerzo invertido, la empresa ha preferido decantarse por otro candidato. Esta situación conlleva un proceso de asimilación, donde es perfectamente entendible que tu estado de ánimo decaiga. Pero, si lo enfocas de manera constructiva y lo acompañas de actitud y constancia, puede resultar ser una etapa muy enriquecedora personal y profesionalmente. Por eso, te contamos cómo sacar el máximo partido a los rechazos para convertirlos en futuros éxitos.

1.      No te lo lleves al terreno personal

Las vacantes en las empresas son cubiertas según las necesidades que requieren en ese instante y en función de sus perspectivas de crecimiento a medio plazo. Por lo tanto, puede ser que tu perfil no encaje en ese preciso momento, con lo que está buscando la compañía, pero quién sabe si en un futuro, deciden contar contigo: una persona, sin duda, con más formación y experiencia que la que conocieron tiempo atrás. Además, el lado positivo de haber realizado una entrevista personal es que te has dado a conocer, has ampliado tu networking y puedes contar esta nueva experiencia en primera persona.

2.      Pide feedback

Solicita feedback y aprende de ello. Los intentos nos dan lecciones, son aprendizajes constantes que pueden ser útiles para situaciones futuras similares. No dudes en mostrar interés por los motivos de haber sido descartado, y así poder mejorar y aplicar estas conclusiones en las próximas entrevistas. Si es por falta de conocimientos, siempre estás a tiempo de formarte y adquirirlos; y si es porque los nervios te jugaron una mala pasada, puedes superarte a ti mismo en la siguiente entrevista. Relájate y continua tu búsqueda activa. 

La esencia de alguien profesional se refleja no sólo en la entrevista sino también en su comunicación, su disponibilidad, interés y finalmente, por su educación y “saber estar”. Así que agradece siempre la oportunidad.

3.      La autocrítica es la base

Se autocrítico contigo mismo y siempre de manera objetiva. Conseguirás extraer lecciones sobre las que trabajar y mejorar, si eres capaz de ser realista. En tu análisis DAFO personal, tienes muchas fortalezas, y aunque sean mayores que tus limitaciones, éstas también existen. No las dejes de lado, y trabaja para mejorarlas y convertirlas en habilidades. Mantener los pies en la tierra es la mejor manera de encajar este tipo de finales amargos. ¿Recuerdas los consejos que te dieron al pedir feedback? Es el momento de superar tus debilidades.

4.      La constancia es tu mayor aliada

Dedicación, esfuerzo y ganas. El que la sigue, la consigue y debes estar pendiente de nuevas ofertas que te puedan interesar, incluso más que las primeras. Prepárate bien tu CV y vuelve a intentarlo. La búsqueda de empleo no es una ciencia exacta, no existe un algoritmo que coloque cada cierto tiempo a un candidato directamente en su puesto ideal. Es necesario estar alerta y estar en contacto con el mercado. Aplica a los puestos que más te interesen, infórmate en foros de empleo, acude a charlas… En definitiva, mantente activo sin perder el foco.

La meta es el puesto de trabajo y este recorrido, aunque largo, es parte de ese logro, así que sigue buscando y sé constante.